jueves, 10 de abril de 2014

Poesía a la Guardia Civil de Tráfico, con un poco de humor




POESÍA A LA GUARDIA CIVIL DE TRÁFICO, CON UN POCO DE HUMOR

Grande, bonita y honrada especialidad
dentro del Cuerpo de la Guardia Civil,
en el año cincuenta y nueve, creada
por Camilo Alonso Vega, para esta dirigir.

Policía Armada y de Tráfico (grises), mandaba
en esta especialidad y su devenir,
perdiendo esta, su especialidad
al no tener mucho porvenir.

Ilustre, noble y austera especialidad
creada en el interior de la Guardia Civil,
su fundador Alonso Vega, vino a acertar
cosa que el dictador, supo incluir.

Servicios que en la Agrupación quieres prestar
en su recluta, tienes que ser un buen Guardia Civil,
bien conceptuado en tu Unidad, tenias que estar
y poseer permiso de conducir.

Especialidad por el ciudadano, muy bien vista
tres meses curso, Batalla Salado tenias que sufrir,
llegar al limite demarcación, misión primera
segunda, evitar accidentes solo con su presencia resistir,
tercera y la mas ingrata de todas, la denuncia.

Ayudar al ciudadano en su constante y y venir
auxiliarle en todo lo que podías,
todo ello sin pensar en ti
con la satisfacción, en tu interior para ti, cumplida.

Regular tráfico en accidentes sin fin
dejar expedita la vía,
para algo, en la vida sentirte útil
y al finalizar, a casa a descansar.

Día siguiente, nuevamente útil
de nuevo dentro de horario a trabajar,
si de mañana te toca salir
como un clavo a la carretera,
y hasta las catorce resistir.

Por la tarde a las catorce, a la calzada
y a las veintidós de regreso nuevamente feliz,
una vez ganada la paga
para con tus hijos subsistir.

Extremadamente correcto estaba
de todo lo que había que decidir,
saludando militarmente al usuario a su parada
igualmente que a la hora de partir.

Algunas personas se quedaban admiradas
por esa manera de trato recibir,
dando muchas de ellas, las gracias
una vez denunciadas por infringir.

Queridos compañeros, no os canso mas
en cualquier otro momento, os volveré a escribir,
de esta preciosa especialidad
en la que todos los Guardias Civiles, hemos querido servir.


Un saludo para todos y a vuestra disposición.

Jose Sanchez Martinez  (el autor)



sábado, 1 de marzo de 2014

Un extraterrestre en el arcén

  Muchas son las anécdotas que podemos contar cualquiera que pasamos horas y horas por las carreteras españolas, hoy contaré esta:

Un extraterrestre en el arcén



  Una mañana de domingo, fría y despejada, las bajas temperaturas nos hicieron salir en coche ese día. Alcázar y yo no estábamos por morirnos congelados. Ninguna incidencia hasta el momento, una mañana muy tranquila en la demarcación, cuando camino del limite del Destacamento a la altura de Hostalets vemos en sentido contrario de la autovía un en el arcén y un hombre de unos 50 años fuera del vehículo.Nada, un averiado pensamos, como estamos cerca del cambio de sentido, llegamos de inmediato.



   Nos bajamos los dos, vemos que sigue fuera el conductor y que tiene un bidón de 5 litros de agua en el suelo y después del saludo correspondiente la pregunta de rigor, ¿qué le pasa, alguna avería? No no no no no,nada, déjenme que no puedo hablar con ustedes. Vaya, ya se ha torcido el servicio, un borracho o un provocador, o lo que es peor, la suma de los dos. 
- "Vamos a ver señor,que le pregunto que si le pasa algo que si.. ups,  tiene la bragueta abierta y saca su  "herramienta" al aire. Oiga, ¿No cree que hace frío?Ciérrese el pantalón por favor,estás solo? Ya estábamos pensando que estaba haciendo algo en el coche, pero su contestación fue,cuando menos interesante 


-"No puedo" tengo que conectarme.... 
 - A ver, que se guarde eso hombre que esta en medio de la carretera no en su casa
- "No puedo debo conectarme...tengo que beber, ellos vendrán a por mi, déjenme solo, no me toquen.
- Nosotros incrédulos, preguntamos todavía: "Pero que tiene, fallo de conexión de algo,pierde agua... que le pasa...

- "Noooo, ellos!! Tengo que conectarme ya, sino desapareceré y no podré regresar !!!


   Esto me supera, Alcázar, hombre guasón donde los haya, entra en la conversación ... " Hombre métete eso que nos dejas mal, y tira pal coche que como te sigas congelando ya no podrás ir a ningún sitio más en tu vida... no me toquéis no me toquéis que ellos no me dejan, aguaaaaaaaaa debo beber agua ya.

Madre mía, no huele a alcohol, pero está como ido, aquí que pasa!!!
 Yo actúo de serio, "A ver, la documentación"  .... "No solo tengo que conectarme y hablar con ellos" responde    Se coge con las dos manos su... "antena" y busca cobertura... el compañero ya no puede mas y empieza a reírse...nos a tocao el gordo Vivi.

Y  este quién es???Nos preguntamos
 Entonces le toca actuar al  !!!!

Con la seriedad y marcialidad inherente a nuestro uniforme le preguntamos, ¿de quéeres? 
 - "De uno muy lejano,  más allá de Júpiter"
-  Ahhh muy bien,  y la nave es esta?? 
- Siiiii, pero no lo entendéis, ellos me quieren llevar y debo beber agua cada cinco minutos para no desaparecer,  ellos lo han hecho y si no os vais cuando lleguen, nos llevarán a todos !!! 
- No jodas dice el compañero, que tengo paella pa' comer y como no llegue a la hora Mari me esquila, y     aún bebiendo agua desaparezco !!

 Llegan los de mantenimiento en nuestra ayuda,  ¡¡Para qué!!! Vio sus uniformes y casi le da algo, trajes de luz !!!  Le tenía un miedo atroz al verde reflectante. Menos mal que nosotros íbamos de verde oliva todavía...   
Un pequeño forcejeo marciano para buscarle documentación y mirarle los bolsillos para si llevara una espada de luz no dio resultado "el extraterrestre" tenía miedo al contacto con  los humanos... podía desintegrarse chillaba, chillaba y chillaba como si le fuera la vida,  éste debió conocer la  de otros tiempos... no digo más
 Bueno, llamamos a Jordi para que viniera con su grúa a llevarse la "nave Visa" a él le llevamos hasta el Cuartel de Vic  en nuestro "Mondeo Enterprise"  . 
No quería entrar en la nuestra ,  hubo que convencerle que el aire no estaba contaminado, todavía olía a caliqueño de Peña de la tarde de ayer... pero al final hicimos el viaje interespacial hasta el cuarto de puertas en menos de un quar de tiempo

Allí, sin dejar de beber agua cada cinco minutos, nos contó cómo se vivía en su planeta...  después de su historia ya nos imaginamos por que no quería volver... y se comía peor que en la Academia de Úbeda !!! No nos extrañó nada que le gustara más la  ...infeliz marcianito...
Allí nos descubrió otro problema alienígena que ni Iker Jiménez, para evitar la desintegración debía comer, comer   !!! Alla fui a comprarle a la panadería una caja de seis para evitar un conflicto estelar. Pobre, si que le iba a vida, se los comió de una sentada, con un vaso de leche (terráquea) que le bajo la compañera que estaba de puertas.

Hubo que repetirle y repetirle que la mujer que estaba de servicio en la puerta era la jefa de la "estación interplanetaria" y que con la radio que teníamos ya no necesitaba sacar a pasear la antena otra vez, lo intento en varias ocasiones, pero sin conexión.
 Por fin le conseguimos identificar "humanamente", un papelito con un anotado en uno de los bolsillos pudimos ponernos en contacto con sus padres.  El decía que no tenia padres, que solo los humanos los tenemos, en eso tenia razón.
  Nos pusimos en contacto con ellos. Estaban tranquilos en su casa de Barcelona , desaparecieron las risas: No podía ser, su hijo estaba en un centro psiquiátrico en Arenys de Munt, no podía ser el mismo.  Pero lo era, se había escapado, el coche que conducía era el de un enfermero. Les esperamos sin decirle nada a nuestro amigo de las estrellas, llegaron en en un par de horas.  Enmudecimos al ver bajar del coche unos padres ancianos con los ojos humedecidos, él al ver a su madre le salió la vena humana,  una madre es una madre.
 No se lo creían los padres, todavía me acuerdo de aquel anciano con su bastón llorando por su hijo sentado en el cuarto de puertas. La madre, más fuerte, pero sus ojos también enrojecidos nos  explicó las circunstancias tan difíciles de su pobre hijo: Era ingeniero de una gran multinacional, casado, una vida tranquila y de ensueño, pero perdió la cabeza, perdió el trabajo y perdió todo. Todo no, tenía unos padres que daban por él la vida.
 Cuando le dijimos que se fueran para casa con Carles en el , no se lo creían. Le tuvimos que decir que no le deteníamos, que no le denunciábamos, que no pasaba nada, que el enfermero no ponía denuncia por el robo del coche -habíamos hablado con él  y le convencimos que viniera a recogerlo esa tarde y que no presentara denuncia-   Jordi el de la grúa no les cobró el servicio e incluso le puso gasolina al coche (que era esa la avería). Casi lloramos cuando la madre quería pagarnos los , la leche caliente y nuestro tiempo, nos quiso dar   por nuestro trabajo y por nuestra amabilidad. Nos dio no sé cuántas veces las gracias por el trato que le dimos a su hijo. Vio a su pequeño tranquilo entre seres extraños, comiendo  y viendo la tele. Hacía tiempo que no lo veía así de feliz nos decía. Nosotros con sus caras, su mirada y sus palabras estábamos pagados. El taxista no daba crédito, la era humana !!! Si señor, el verde no nos convierte en extraterrestres, aquí los alienígenas son los que pierden la cabeza al vernos como seres de silicio y no de carne y hueso.



 Con una sonrisa agridulce en la cara, esa mañana Alcázar y yo seguimos patrullando en nuestra nave estelar sin que aconteciera ningún evento terrícola de importancia... o si.. bipbip  bipbip bipbip.
...
   ...
      ...
   
                  

viernes, 21 de febrero de 2014

"Los de Atestaos", esos olvidados



  Un día más en la carretera con mi compañero, llevamos 10 años juntos, ya sabemos donde nos gusta tomar el café, quien conduce,  donde ir...en fin la rutina del servicio. También conocemos nuestra reacción  a una llamada de COTA, un accidente,  yo sé qué va hacer  y cómo va actuar, por supuesto que  Tono mejor aún me conoce. Vamos deprisa, pensando qué nos encontraremos,  charlando con calma, con las ópticas prioritarias y si alguno no hace mucho caso pues la sirena, tampoco queremos alarmar en exceso.

   Llegamos,  parece que es chapa y pintura,  grave para el bolsillo y no para la vida de nadie.

 Tomamos nuestros roles habituales, yo me acerco a preguntar y él se dispone a regular, no hay mucha circulación y uno solo de los coches interrumpe el paso.    No hay heridos, ya es normal que estos pequeños choques acaben así, hace años que los accidentes graves ya no son el pan nuestro de cada servicio. Tomo fotos para que no se escape nada y rápidamente retiramos el coche al arcén para que no entorpezca la circulación y así estamos todos más seguros.  Cada uno se dirige a un conductor,  un instante, mi compañero se acerca y me dice con sigilo, "Hay que hacerle la prueba, parece que va a dar" "Pues venga". La cara de los conductores cambia cuando mi compañero armado en su mano izquierda con su etilómetro se acerca a ellos, es grande Tono, pero es inofensivo, lo que "acojona" es el aparatín tan pequeño que lleva en la mano,
que nos va a decir la verdad de lo que ocurrió ahora mismo.

   Efectivamente,  resultado positivo en la prueba de detección alcohólica. Vaya, lo que iba  a ser una actuación rápida se nos dilatará en el tiempo, pero no importa, habrá un conductor imprudente  menos en la carretera durante algún tiempo.


  Llamamos al "Equipo", si,  los de Atestados, ¿Quién está de servicio esta tarde? No lo sabemos, sólo nos acordamos de ellos en estos casos, y son tan fundamentales como nosotros,  nadie delante y ninguno detrás, todos a una: Atestados-Motoristas  Motoristas-Atestados.

Son rápidos en llegar, Vázquez y Belén no van hacer
esperar ni a un compañero ni a un usuario, salen deprisa, llegan raudos, actúan con rapidez y su eficacia raya el sobresaliente. Llegan, saludan,  nos preguntan, toman sus fotos, y se hacen cargo del conductor y la situación con prontitud y exactitud.  Lo que podía durar horas, pasa rápido. Ya están los coches cargados en las grúas, el conductor agraviado ya ha venido su familia a buscarle, se ha ido después de tomarle declaración. El detenido se demorará algo más.

   Ya parece que no ocurre nada en ese punto kilométrico, pero hay más de dos personas trabajando por la seguridad vial de muchos. Dos motoristas al lado de la furgoneta de la Guardia Civil de Tráfico; ves la actividad que hay dentro: Uno habla con COTA, ella al ordenador realizando las diligencias.   No nos damos cuenta, pero somos un equipo de cuatro, no dos. Gracias a ellos,  a su competencia, a la perfecta profesionalidad y análisis para estudiar un accidente y completar unas diligencias para que no se escape ni un sólo indicio para la detención de conductor que no sabía que estaba la Guardia  Civil de Tráfico para evitar que su   mala conducta iba a ser conducida delante de un juez.

 Ya han terminado, el detenido sabe qué le espera y qué ha hecho. Puede irse a casa,  sabe que los de "Atestados"  son escrupulosos en su trabajo, no han dejado un resquicio y en el juzgado no dudarán que su conducta no fue la apropiada al volante.

 Se alejan es su furgoneta, les quedan dos horas de burocracia y papeleo en el Destacamento, nosotros, los de "Tráfico",  seguimos en la carretera. Nadie les ve, ninguno piensa que trabajan por la seguridad, excepto nosotros, el detenido y el juez. Todos les debemos el reconocimiento que en muchas ocasiones no tienen. Ellos son  "Atestados de Tráfico", también tienen ,deben, tener su hueco en los videos y en las fotos.




Ellos también sufren en la carretera








martes, 18 de febrero de 2014

Paco Costas: Tráfico y La Guardia Civil

TRÁFICO Y LA GUARDIA CIVIL


Me siguen gustando mucho las motos, aunque, por mi edad, sólo puedo con una 125 que llevo en un soporte, en mi autocaravana. 

El verano pasado vi un par de motos BMW de la Guardia Civil de Tráfico y me paré a fisgar; la pata en la que se apoyaba una de ellas, estaba a punto de partirse, y le pregunté al agente: “¡Pero hombre!, ¿cómo lleva así una moto que pesa más de 300 kilos?” La respuesta escondía algo de frustración y de resignado fatalismo: 




-“Hasta que no se me caiga encima y me parta una pierna, no lo repararán”. 

Este mal endémico y cicatero por parte de Tráfico y, en general, del material con el que, en muchos sitios, cuenta la Guardia Civil, – por poner un ejemplo, he visto en qué lastimosas condiciones se encuentran muchos de los vehículos con los que se vigilan las fronteras en Ceuta- viene de antiguo y no parece tener remedio.

El miércoles 30 de noviembre de 1983, en el diario Pueblo, escribí un comentario bajo el título Tráfico y la Guardia Civil, en el que ya denunciaba lo que al parecer no ha cambiado, a pesar de los años transcurridos.



ARTÍCULO:


Cuando no llevo mucha prisa tengo por costumbre, al ver a la pareja de motoristas de la Guardia civil, pararme un rato y charlas con ellos. 



Hablamos del tráfico, de los accidentes, que ellos viven muy de cerca cada día, y de mil cosas más. Siempre aprendo algo, y por simpatía hacia el Cuerpo que no quiero ocultar, me intereso por su trabajo y sus problemas.



En esta última ocasión a la que voy a referirme, hace sólo unos días, la mañana era fría y húmeda, y al ver, una vez más, sus viejas Sanglas no pude reprimir el comentario; “¿Pero dónde van ustedes con esos cacharros?” Ellos, discretos como siempre, hicieron un gesto ambiguo sin contestar.


Yo seguí erre que erre, diciendo en voz alta: “¡Pero a estas alturas¡ ¡Parece mentira! Fueron buenas en su tiempo, ¡pero ahora!...” 

Fijándome más un poco más en una de ellas vi que la rueda trasera estaba como la cabeza de Cesar (cuentan que Cesar fue calvo).

Medio en broma y medio en serio, les pregunté que a quién podrían multar por llevar los neumáticos lisos sin sentir la más bochornosa vergüenza. Yo sé perfectamente- y ellos y la Dirección General de Tráfico lo saben- que raramente se denuncia el peligrosísimo hecho por circular con los neumáticos en mal estado, y también la Dirección General de Tráfico sabe que una buena parte del material del que disponen los vigilantes de nuestras carreteras, así como su dotación humana, son insuficientes y obsoletos.

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La pasa primavera, con motivo de una de esas espectaculares campañas de ida y retorno de la Semana Santa, fui invitado por Tráfico a ver todo un despliegue electrónico de medios computorizados para controlar las salidas y entradas de Madrid en un radio de muchos kilómetros.

Cuando los anfitriones del acto me preguntaron qué me parecía todo aquello, les dije que muy bien, que era estupendo conocer en el acto donde se estaban produciendo los avatares del tráfico, siempre que los responsables más directos de poner remedio a las distintas situaciones, la Guardia Civil, dispusieran, para desplazarse y comunicarse, medios parecidos a los que me estaban mostrando.

Uno de los integrantes del grupo en el que yo me encontraba, al oír mi comentario, me dio un golpecito en la espalda y exclamó en voz alta: 

“¡Este Paco Costas tiene una mala idea…!”

Millares de folletos y trabajos de imprenta que acaban tirándose a la papelera, campañas de publicidad costosísimos y de dudoso efecto, libros de texto y seguridad vial para las escuelas que ningún niño español lee jamás, viajes al extranjero para comprobar que seguimos entre los peores, computadoras, datos estadísticos tardíos y pocos rigurosos.

¿Es que no queda nada para mejorar la plantilla, las retribuciones y los neumáticos de las motos de la Guardia Civil?



Paco Costas