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viernes, 21 de febrero de 2014

"Los de Atestaos", esos olvidados



  Un día más en la carretera con mi compañero, llevamos 10 años juntos, ya sabemos donde nos gusta tomar el café, quien conduce,  donde ir...en fin la rutina del servicio. También conocemos nuestra reacción  a una llamada de COTA, un accidente,  yo sé qué va hacer  y cómo va actuar, por supuesto que  Tono mejor aún me conoce. Vamos deprisa, pensando qué nos encontraremos,  charlando con calma, con las ópticas prioritarias y si alguno no hace mucho caso pues la sirena, tampoco queremos alarmar en exceso.

   Llegamos,  parece que es chapa y pintura,  grave para el bolsillo y no para la vida de nadie.

 Tomamos nuestros roles habituales, yo me acerco a preguntar y él se dispone a regular, no hay mucha circulación y uno solo de los coches interrumpe el paso.    No hay heridos, ya es normal que estos pequeños choques acaben así, hace años que los accidentes graves ya no son el pan nuestro de cada servicio. Tomo fotos para que no se escape nada y rápidamente retiramos el coche al arcén para que no entorpezca la circulación y así estamos todos más seguros.  Cada uno se dirige a un conductor,  un instante, mi compañero se acerca y me dice con sigilo, "Hay que hacerle la prueba, parece que va a dar" "Pues venga". La cara de los conductores cambia cuando mi compañero armado en su mano izquierda con su etilómetro se acerca a ellos, es grande Tono, pero es inofensivo, lo que "acojona" es el aparatín tan pequeño que lleva en la mano,
que nos va a decir la verdad de lo que ocurrió ahora mismo.

   Efectivamente,  resultado positivo en la prueba de detección alcohólica. Vaya, lo que iba  a ser una actuación rápida se nos dilatará en el tiempo, pero no importa, habrá un conductor imprudente  menos en la carretera durante algún tiempo.


  Llamamos al "Equipo", si,  los de Atestados, ¿Quién está de servicio esta tarde? No lo sabemos, sólo nos acordamos de ellos en estos casos, y son tan fundamentales como nosotros,  nadie delante y ninguno detrás, todos a una: Atestados-Motoristas  Motoristas-Atestados.

Son rápidos en llegar, Vázquez y Belén no van hacer
esperar ni a un compañero ni a un usuario, salen deprisa, llegan raudos, actúan con rapidez y su eficacia raya el sobresaliente. Llegan, saludan,  nos preguntan, toman sus fotos, y se hacen cargo del conductor y la situación con prontitud y exactitud.  Lo que podía durar horas, pasa rápido. Ya están los coches cargados en las grúas, el conductor agraviado ya ha venido su familia a buscarle, se ha ido después de tomarle declaración. El detenido se demorará algo más.

   Ya parece que no ocurre nada en ese punto kilométrico, pero hay más de dos personas trabajando por la seguridad vial de muchos. Dos motoristas al lado de la furgoneta de la Guardia Civil de Tráfico; ves la actividad que hay dentro: Uno habla con COTA, ella al ordenador realizando las diligencias.   No nos damos cuenta, pero somos un equipo de cuatro, no dos. Gracias a ellos,  a su competencia, a la perfecta profesionalidad y análisis para estudiar un accidente y completar unas diligencias para que no se escape ni un sólo indicio para la detención de conductor que no sabía que estaba la Guardia  Civil de Tráfico para evitar que su   mala conducta iba a ser conducida delante de un juez.

 Ya han terminado, el detenido sabe qué le espera y qué ha hecho. Puede irse a casa,  sabe que los de "Atestados"  son escrupulosos en su trabajo, no han dejado un resquicio y en el juzgado no dudarán que su conducta no fue la apropiada al volante.

 Se alejan es su furgoneta, les quedan dos horas de burocracia y papeleo en el Destacamento, nosotros, los de "Tráfico",  seguimos en la carretera. Nadie les ve, ninguno piensa que trabajan por la seguridad, excepto nosotros, el detenido y el juez. Todos les debemos el reconocimiento que en muchas ocasiones no tienen. Ellos son  "Atestados de Tráfico", también tienen ,deben, tener su hueco en los videos y en las fotos.




Ellos también sufren en la carretera








martes, 18 de febrero de 2014

Paco Costas: Tráfico y La Guardia Civil

TRÁFICO Y LA GUARDIA CIVIL


Me siguen gustando mucho las motos, aunque, por mi edad, sólo puedo con una 125 que llevo en un soporte, en mi autocaravana. 

El verano pasado vi un par de motos BMW de la Guardia Civil de Tráfico y me paré a fisgar; la pata en la que se apoyaba una de ellas, estaba a punto de partirse, y le pregunté al agente: “¡Pero hombre!, ¿cómo lleva así una moto que pesa más de 300 kilos?” La respuesta escondía algo de frustración y de resignado fatalismo: 




-“Hasta que no se me caiga encima y me parta una pierna, no lo repararán”. 

Este mal endémico y cicatero por parte de Tráfico y, en general, del material con el que, en muchos sitios, cuenta la Guardia Civil, – por poner un ejemplo, he visto en qué lastimosas condiciones se encuentran muchos de los vehículos con los que se vigilan las fronteras en Ceuta- viene de antiguo y no parece tener remedio.

El miércoles 30 de noviembre de 1983, en el diario Pueblo, escribí un comentario bajo el título Tráfico y la Guardia Civil, en el que ya denunciaba lo que al parecer no ha cambiado, a pesar de los años transcurridos.



ARTÍCULO:


Cuando no llevo mucha prisa tengo por costumbre, al ver a la pareja de motoristas de la Guardia civil, pararme un rato y charlas con ellos. 



Hablamos del tráfico, de los accidentes, que ellos viven muy de cerca cada día, y de mil cosas más. Siempre aprendo algo, y por simpatía hacia el Cuerpo que no quiero ocultar, me intereso por su trabajo y sus problemas.



En esta última ocasión a la que voy a referirme, hace sólo unos días, la mañana era fría y húmeda, y al ver, una vez más, sus viejas Sanglas no pude reprimir el comentario; “¿Pero dónde van ustedes con esos cacharros?” Ellos, discretos como siempre, hicieron un gesto ambiguo sin contestar.


Yo seguí erre que erre, diciendo en voz alta: “¡Pero a estas alturas¡ ¡Parece mentira! Fueron buenas en su tiempo, ¡pero ahora!...” 

Fijándome más un poco más en una de ellas vi que la rueda trasera estaba como la cabeza de Cesar (cuentan que Cesar fue calvo).

Medio en broma y medio en serio, les pregunté que a quién podrían multar por llevar los neumáticos lisos sin sentir la más bochornosa vergüenza. Yo sé perfectamente- y ellos y la Dirección General de Tráfico lo saben- que raramente se denuncia el peligrosísimo hecho por circular con los neumáticos en mal estado, y también la Dirección General de Tráfico sabe que una buena parte del material del que disponen los vigilantes de nuestras carreteras, así como su dotación humana, son insuficientes y obsoletos.

image

La pasa primavera, con motivo de una de esas espectaculares campañas de ida y retorno de la Semana Santa, fui invitado por Tráfico a ver todo un despliegue electrónico de medios computorizados para controlar las salidas y entradas de Madrid en un radio de muchos kilómetros.

Cuando los anfitriones del acto me preguntaron qué me parecía todo aquello, les dije que muy bien, que era estupendo conocer en el acto donde se estaban produciendo los avatares del tráfico, siempre que los responsables más directos de poner remedio a las distintas situaciones, la Guardia Civil, dispusieran, para desplazarse y comunicarse, medios parecidos a los que me estaban mostrando.

Uno de los integrantes del grupo en el que yo me encontraba, al oír mi comentario, me dio un golpecito en la espalda y exclamó en voz alta: 

“¡Este Paco Costas tiene una mala idea…!”

Millares de folletos y trabajos de imprenta que acaban tirándose a la papelera, campañas de publicidad costosísimos y de dudoso efecto, libros de texto y seguridad vial para las escuelas que ningún niño español lee jamás, viajes al extranjero para comprobar que seguimos entre los peores, computadoras, datos estadísticos tardíos y pocos rigurosos.

¿Es que no queda nada para mejorar la plantilla, las retribuciones y los neumáticos de las motos de la Guardia Civil?



Paco Costas


viernes, 24 de enero de 2014

Honor a los caídos


Nuestros compañeros, sus familias, todos, se merecen el respeto de quien deja la vida trabajando por los demás. Ellos han tenido el honor de dignificar con su sangre el  uniforme verde que nos cubre de orgullo de pies a cabeza cada día que salimos a patrullar las carreteras españolas.
 Nosotros debemos dignificar su sacrifico con nuestra labor día a día, no olvidar que también ellos  querían a sus hijos, mujeres y padres, que también tenías ganas de llegar a casa y sentir el calor de sus amigos en el patio y el compañerismo en el garaje del cuartel

Cuando la pena nos alcanza,
del compañero perdido.

Cuando el adiós dolorido,
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza que tú,

ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.

Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.






viernes, 13 de diciembre de 2013

Pioneros de la Agrupación: Subsector de Lugo

 
 En 1959, un millón de vehículos y otros tantos de carros de tracción animal, circulaban por los apenas 60.000 kilómetros de vías asfaltadas. El éxito del Seat 600, lanzado en 1957, había cuadruplicado el parque móvil y la incipiente clase media empezaba a marchar sobre ruedas.
   En ese año se contabilizaron 1.678 fallecidos en accidente, lo que motivó que se tomase la decisión de hacer algo para paliar esa sangría de vidas humanas.      Entonces, la vigilancia en carretera era una tarea difusa encomendada a la Policía Armada y los peones camineros. El ministro de la Gobernación, el general Alonso Vega, urdió entonces el traspaso de las competencias a la Guardia Civil, de la que había sido director, para aprovechar el despliegue geográfico del Cuerpo para operar en el terreno sin más exigencias que las propias del servicio. El teniente José Rifón Cabarcos fue el oficial reclutado para poner en marcha la especialidad en Lugo.
   Hijo de guardia civil, José Rifón nació en el cuartel de Becerreá en 1933. Cuando contaba con poco más de un año de edad, su padre fue asesinado en Langreo, durante La Revolución de Asturias, dejando viuda a su mujer y huérfanos a cuatro niños. En casa apenas se hablaba de él, era un tema tabú por la tristeza que suponía recordarle. Pero supongo que la admiración hacia mi padre motivó que decidiese ingresar en la Guardia Civil y con 18 años me marché a la academia, recuerda.
traFICORecién terminada la academia, fue destinado a San Cibrao/San Ciprián, me casé con mi novia de toda la vida y me dediqué a hacer cursos: de montaña, de esquí, de escalada...Finalmente, me eligieron para hacer un curso de Tráfico, que se estaba creando, en Colmenar. Éramos 300 guardias y recuerdo que estaban rodando la película ‘Espartaco’, donde participaban muchos vecinos del pueblo. Finalmente, y después de realizar otro curso en Valdemoro, lo llamaron a Madrid para encargarle una misión que parecía estar hecha para el joven y decidido teniente. Me dieron un Fiat con 300.000 kilómetros, un taco de vales para gasolina, una máquina de escribir y una caja de papeles. Con eso, me vine a Lugo a buscar oficina. Poco después, tenía listas las cuatro sedes de los destacamentos, en Baralla, Viveiro, Monforte y Vilalba, dice el hoy coronel retirado en la sede de Instituto Social de las Fuerzas Armadas, desde donde dirige la Hermandad de Veteranos de la Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.
  Rifón recuerda divertido los primeros pasos de la Agrupación en la provincia: Recibí 17 motos DKV de la Policía Armada, pero no funcionaban. La mayoría del medio centenar de guardias de Tráfico que mandaba entonces eran andaluces y no habían montado en moto en su vida, así que nos pasamos tres meses enseñándoles.
TRAFICO  Recuerdo cuando vino Franco a inaugurar el recién restaurado monasterio de Samos, que había sufrido un incendio y al castillo de Monforte. Me dijeron que montase el servicio, pero las motos no funcionaban, así que las colocamos en los cruces con los guardias y las movíamos en un camión.
   En el año 1959, recién aprobada la Agrupación de Tráfico, había sólo 500 agentes en España; en 1962, la cifra ya ascendía a 3.930.
Eran días en los que se presentaban tres aspirantes por plaza y Tráfico era un destino codiciado.
El dinero lo ponía la recién creada Dirección General de Tráfico y los medios a su disposición las patrullas se hacían en motos Sanglas y BMW, Seat 1400 o Land Rover, cuando muchos guardias rurales iban a pie. Un día libre semanal, un complemento de 1.000 pesetas que casi doblaba el sueldo y un prestigio creciente les convirtieron poco después en los aristócratas del Cuerpo. Al principio, cuando el material pertenecía al Parque de Automovilismo de la Guardia Civil, teníamos muchas dificultades económicas, pero cuando la Jefatura de Tráfico se hizo cargo del material, mejoró.
MOTO
   Recuerdo que yo tenía una moto BMW de cinco caballos, que ahora está en el Museo de la Guardia Civil, y mi compañero Moncho, una de 3,50, recuerda Rifón. En aquel entonces, la Jefatura de Tráfico estaba donde hoy se encuentra la Subdelegación del Gobierno de Lugo; la Comandancia, en la rúa Progreso, y el garaje donde guardaban las motos, en Augas Férreas.
 El bautizo de sangre, el primer muerto no se olvida, y Rifón también guarda lo guarda en su memoria. Fue un americano en Barreiros. Quedó colgado de un árbol, muerto. También evoca el caso de un matrimonio que falleció al chocar contra su vehículo el  de tres gamberros nocturnos. El matrimonio murió y a ellos no les pasó nada. Eso te hunde la moral!. De su experiencia, concluye que el mayor peligro está en el amanecer, cuando la gente va cansada, cargada...
   Entre las decenas de recuerdos de aquellos años, se mezclan los buenos, nos divertíamos mucho, con otros que no lo son tanto. Cogíamos la moto e íbamos por toda la provincia. Desde entonces, siempre me gustó la moto; de hecho, el primer viaje de aniversario de boda lo hicimos en moto comenta el coronel hoy retirado.  La BMW, causaba sensación en Lugo. Recuerdo que paraba en La Barra a tomar algo y cuando salía, estaba rodeada de chavales. 
   ¿Los duros?Accidentes y  especialmente los referidos a la dureza del oficio, los inviernos en Pedrafita eran terribles, corríamos para entrar en calor y cuando llegaba a casa, las botas estaban tan llenas de agua que había que vaciarlas.
   Era muy sacrificado, ya que eran  8 horas de servicio en moto, sin ropa apropiada, sólo con manguitos reflectantes, sin linternas...
   No teníamos radar, tan sólo una máquina para sacar fotos y calculábamos la velocidad por el cuentakilómetros. En los tres primeros meses no pusimos ni una multa, sólo advertíamos a la gente.
   Para Rifón y sus compañeros, el trabajo consistía fundamentalmente en el servicio al ciudadano. En aquel entonces no había grúas ni asistencia en carretera, así que nosotros cumplíamos esta función con dos todoterrenos en los que llevábamos repuestos. Ayudábamos a reparar averías y a lo que se terciara.
   Me gustaba atender a la gente y disfrutaba mucho con eso. En su opinión, se trata de una labor dura que no es siempre es reconocida socialmente, sobre todo en el tema de las sanciones. Pero es que muchas veces la única forma de que la gente se conciencie es yéndoles al bolsillo.




 En este sentido, y al igual que todos los agentes que prestan sus servicios en carretera, José Rifón ha tenido que escuchar las más inverosímiles disculpas para convencerle de que les retirase una multa. Reconozco que cuando me lloraban, sobre todo mujeres, me convencían. La más simpática fue la de una mujer que llevaba ganado en el coche y le dije que eso estaba prohibido. Ella me contestó: conoce al teniente Rifón?, porque se lo diré. No sabía que era yo, recuerda entre risas. El coronel se siente afortunado de no haber sufrido ningún accidente grave en acto de servicio, algo habitual en una especialidad peligrosa que registra hoy una media de 550 accidentados anuales y se ha cobrado la vida de más agentes que la propia ETA. De hecho, su compañero perdió el brazo en un accidente, cuando chocó con él un joven drogado y bebido. Me costó olvidarlo, dice.
   Sobre las transformaciones experimentadas en seguridad vial en el último cuarto de siglo, nuestro interlocutor opina que supone hablar como del día y de la noche: Había mucho menos tráfico, pero la gente era más ignorante que ahora. Recuerdo a un maestro que iba con un Dophin nuevo y con un faro fundido; le pedimos que abriese el capó y no sabía hacerlo. Firme defensor del carné por puntos y de las campañas de Tráfico, considera que cada vez hay más conciencia social de que te juegas la vida en la carretera. Siguen viéndose barbaridades, pero menos.


Enlace publicación original

lunes, 25 de noviembre de 2013

Llegando a Cataluña, mi primer destino


         Recuerdo como si hubiera sido esta mañana cuando llegué a mi primer destino en Cataluña, caluroso día de verano, no sabía yo que en Lérida hacía tanto calor!!! 
Lérida

           Llegué en mi coche, buscando la estación de RENFE donde otro compañero también llegaba por primera vez. Extraño, son las 5 de la mañana, todos los rótulos en catalán pero no me pierdo, llego a la primera.¿Quién será este Prat de la Riba? Nunca me hice esa pregunta en mi pueblo y tampoco sé quien es González Abarca. 
         Me armo de valor y entro en una cafetería, pido un agua, me ha entendido ¡¡¡Y me habla en castellano!!! Pero si me dijeron que ni Dios te hablaba en español, bueno será emigrante pienso para mí. Aguardo a mi colega que es de Madrid, pobrecito, uno de Móstoles en Cataluña yo al menos soy más neutral, los asturianos somos bien vistos en todas partes jejeje. 

Un abrazo, llevamos las maletas a mi viejo 127 y para el Cuartel, carrer La Llibertad, supongo que calle la Libertad ¿no? Volvemos a tener suerte porque sin preguntar llegamos a la primera. Entramos en "territorio amigo" aquí son todos españoles, de los nuestros joer, Dónde tenemos que ir: sube, baja, esta oficina no es, busca al cabo que él os dirá, coño hablarán en castellano y los carteles estarán en perfecto español pero me he perdido tres veces. Ahora si, ya se donde voy, bueno no tengo ni idea donde está Tremp pero al menos sé el nombre del pueblo. Mi colega a La Seu d'Urgell, ese si me suena, Andorra ¿no? Un compañero samaritano, nos ayuda a salir de la ciudad y coger la carretera a Tremp, venga tíos 50 kilómetros más arriba está, ¡¡¡suerte!!! Él se ha quedado en Camarasa, dice que está bien, ¡tiene menos casas que mi calle! Qué dirá éste. Subimos, subimos, bajamos y volvemos a subir, pero,¿Dónde está,nos habremos equivocado?? Mira que somos torpes, claro es que si no hemos pasado ningún pueblo, pero por fin aparece. Por cierto, ni una pareja ¿verdad? Que raro. Se acaba la aventura, llegamos al pueblo, y ¡sorpresa! el Land Rover en la acera, un cabo y un guardia auxiliar de pie a su lado, "Compañeros, ¿Dónde está el cuartel? En perfecto andaluz nos indican, llegamos al fin. Aquí está la oficina, aquí el garaje, las motos, toma tu linterna, la taquilla, el cabo 1º jefe del destacamento es muy amable, nos indica, nos aconseja, llegan dos compañeros, de Córdoba y Sevilla, son polillas y jóvenes, estos nos van ha hacer la novatada en cuanto nos despistemos compañero, ya te digo, al loro!!! Mira llegan los de Auxilio, nos brillan los ojos, un Cazorla que guay ni comparación con el 4L del Puesto ehhh. 
Auxilio en carretera (no es Tremp)
 
    Dos caimanes se bajan, media Córdoba está aquí destinada, los dos son de allí, llevarán años pero parece el deje catalán no se les ha pegado mucho, preguntamos, "si quillo, 5 de Córdoba, 1 sevillano, 1 de Jaén,murciano hay uno, tenemos un gallego y si, hay uno catalán" ¿catalán? pregunto asombrado. Me deja pensativo la poca variedad 


  
   Somos jóvenes y solteros, ¿dónde comemos? Nos llevan, nos os preocupéis, vais a entender lo que sirven y os va a gustar, esta familia es de Jaén. Ahh si son de Jaén no hay problema. Bien comidos y servidos en el Restaurante Las Tres X, hacemos los 300 metros que hay hasta el Cuartel caminando, 40 grados, vaya, para un asturianín estu ye peor que Mansilla Les Mules en agosto, voy pasar las de Caín.    Me sigo extrañando, en el bar no escuché hablar catalán, va hombre, es normal, en un bar de andaluces no entran, son muy suyos e irán a sus locales, que tendrán porque gastarán poco pero seguro que de vez en cuando se toman un café.

  Una siestecita muy española y a la calle a conocer lo que será mi casa, por poco tiempo espero. Parece acogedor, todo en catalán, ahora si escucho catalán en la calle, son de los que me han dicho, que ni una palabra en español, vaya mierda de sitio. Un local en el centro, pide el veterano por si no nos entienden, pero si soy de Avilés, yo no hablo raro como los andaluces, en fin, me dejo llevar que es mejor, ese sevillano me da que tiene un ego mayúsculo. Nos presentan al camarero, amigo de la Guardia Civil, aunque es catalán es buena gente me sueltan, ¿puede ser? un catalán bueno, no tiene tanto ego entonces... "¿¿¿Me has dicho que te llamas Pere??? Eso que es, ahh Pedro en español, pero no eres Pedro eres Pere (dónde estoy que me he perdido). Si, parece buena gente, si se sabe hasta los artículos del Reglamento mejor que yo y eso que hace un año salí de la Academia. 

Tremp
  Llamo a casa, se pone mi padre, güelita y  mi madre, "mamá estoy en Tremp, si en Tremp"... "

parece bien el pueblo, tiene edificios y está todo asfaltado"... "es Cataluña, aquí debe ser más normal que en el resto de España". "Diz el tu güelo que en la guerra tuvo preso allí, en Palau de Noguera" el ye un paisano de los de antes, no habla por teléfono, qué!!!!!!!!!!!!!!!! 19 años y ahora me lo dice?? Ni a mi abuelo conozco ya. Si, estuvo construyendo unos túneles de una carretera que iba paralela a un pantano en los 40. No se acuerda de más, bastante mal lo pasó seguro, era "un rojo peligroso"



   


  
     Llega la noche, después de poner la chapa a la camisa otra vez, poner tres bolis en el bolsillo y lustrar las botas - e intentar arrugarlas- duermo agotado, mañana mi primer servicio, me entenderán, les entenderé, seguro que me pierdo por la carretera, no veré ni una infracción, todo en catalán, hay que ver. . 

Día 2 en Cataluña

      Empieza el servicio, todo es nuevo, el compañero, el coche, material, carpetas con libros, el cuartel, la ropa. Me siento el más grande, mira salen "los romanillos" en su 4L y yo en un pedazo de Seat Ritmo, seguro que les impresiono.
Seat Ritmo

¿Tomas café?Claro que si, allá vamos. Bon día, què voleu.. pero que dice la tiparraca ésta??? yo no voleo.. quiero desayunar. Debí poner una cara de melón que el compañero cordobés me dice, que te ha dicho que qué quieres.. y no podía habérmelo preguntado bien? no ve que soy un guardia civil de España?? Café con leche, toma ya !!! un cubo de café que me pone. pero si yo quería un cafecito para empezar el día, como en mi pueblo, entonces tú lo que quería era un tallat.Yo sé bien lo que quiero y ella no me lo ha puesto. Vaya comienzo. Por que no habría cogido esa plaza en Burgos... 


 Hay que conocer la ruta, pueblos raros, nombres extraños, mira, AigüesTortes, La Pobla de Segur, Isona, Conques, Sort, Esterri d'Aneu, Senterada, por aquí se va a Viella, guapo el sitio, tiene buenos paisajes, las carreteras de pena, pero bonito si es.
    Pirineus, vaya vaya, vaya, ahora es Pirineus, el profesor de Sociales estaba equivocado, la frontera con Francia no son los Pirineos, es con "u", a lo asturianu ohh. 
   Tiramos dirección Lérida y ¡¡¡ostias !!! la carretera de túneles paralela a un pantano, el mi güelu Ramonín se acordaba bien, sigue la misma carretera y posiblemente el mismo asfalto, porque será una región rica, pero dinero para asfaltar poco, baches hay unos cuantos. Llega la hora del almuerzo dice el compañero, si son las 10, a qué hora almuerzan aquí, yo soy más de las dos de la tarde y en mi casa de las tres, un poco tarde pero así es mi madre. Que chaval, como se nota que fuiste pitufo y estás "atontao" Los catalanes almuerzas antes de comer - ¿Pero no tienen nada normal estos catalanes?- 

  Paramos en un Celler, será aquí donde se come porque el nombre se las trae, y qué quieres compañero me pregunta, lo mismo que tú no me vaya a pasar lo mismo que con el café de antes. Un bar tranquilo, poca gente, todos sentados. Una camarera y una señora bien arreglada y con buena presencia están en la barra. Mi compañero pide a la camarera, catalana, pero se dirige en castellano, claro, el uniforme, sólo faltaba eso que me hablara en catalán de uniforme. 



   Allá viene, pero ¿Has pedido todo eso para comer?Está flipado el colega, tostadas de pan untadas de tomate y una tabla hasta arriba de embutidos, ¿para beber? Vino y gaseosa, qué dices!!! Sólo bebo vino en las bodas, ay donde me metí. A las 11, de servicio y zampándome media botella de vino, forra Juanra que te caes. Acabado el ágape me decido a pagar ,"antes pagaste tú y eres mi guía, algo te debo caimanín". Pido la cuenta después de haber pedido un cortado, como me dijeron, la camarera mira a la dueña que se gira y dice, ya sabéis, estáis en casa, hasta mañana!!! Coño, la catalana con cara agria nos ha invitado, no me cuadra esto, que pasa aquí Ya se acaba el primer servicio, ha estado bien, no paré a nadie, no he visto una sola infracción, bastante tenía con ponerme bien los pantalones, un par de auxilios que llevó la iniciativa mi compañero y a casa. Ha sido un día de academia y de clases de geografía. Todo es nuevo y sorprendente. Sigo sin saber si estoy bien o mal. No me subiré a la moto en dos o tres servicios, por si acaso dijo el Cabo. El andaluz de Córdoba exagera en lo bueno y en lo malo. Lleva tres años aquí y no sabe cuándo se irá, yo si, pronto.

domingo, 17 de noviembre de 2013